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El título ya lo dice todo. En realidad, no precisaría escribir más. Pero por si alguien no intuye de qué va el asuntillo, pongo en situación:

Hoy en día, el hombre ha perdido su autogestión y precisa de asesores para todo: un shop assistant para comprar las cositas que me sienten mejor y sean más “in” para que no me quede “out”; un personal trainning porque ya no soy capaz de correr sola por el mero hecho de ponerme en forma y adelgazar, no, ahora necesito un tío detrás de mi que me diga “esa empanadilla noooo”, “ese bollo noooooo”, “corre más”, “levanta esos talones”, “mueve el culo ya, que son las 8 de la mañana”….; un personal broker para hacer mejor mis inversiones en bolsa y que me diga, en medio de una misa “compraaaa, vendeeeee”; un coach empresarial, para luchar mejor dentro de mi empresa y poder escalar puestos, ganar en entrevistas, saber qué quiere mi jefe y dárselo de la mejor manera, ganar a la empresa competencia, etc; una DOULA, que es una especie de asistente particular de la futura madre y te acompaña desde el momento de la concepción hasta el postparto……

En este último ejemplo me voy a detener más: si yo quiero ser madre y tengo miedos y dudas, puedo contratar a una señora para que “saque a la madre que hay en mi”, según palabras textuales de una página web que acabo de leer. Me acompañará y asesorará en los siguientes puntos:

1) Me va a dar calma para que vaya mejor mi concepción ( me relajará para ayudarme a que me quede embarazada los días que me acueste con mi pareja, me reafirmará el interior para que yo “no ponga impedimentos al espermatozoide en su búsqueda de la celulita a conquistar….). Y si no me quedo embarazada, nos dará “aliento” a mi pareja y a mi con un “venga, que podéis”….

2) Me hará sobrellevar mejor mi embarazo , que no tenga miedo ( aunque tenga derecho a tenerlo y sea un sentimiento humano), si tengo naúseas me cojerá en esos momentos de la mano y dirá ” ay, se pasa, se pasa”…

3) Me dirá sobre los antojos que ella también los tuvo y que son normales.

4) Me convencerá de que las pruebas que me hacen los tocólogos son innecesarias y desvirtuan la naturalidad del proceso que llevo ( esto no me lo estoy inventando, he leído experiencias personales de madres que tuvieron doulas a su lado y casi todas comparten que hay que tener los partos en casa, que las pruebas que te hacen para descartar diabetes gestacional, preeclampsia y retraso en el crecimiento fetal son innecesarias, etc) y también que lo mejor es el parto en casa, porque así ella, la doula, podrá darme ánimos desde el cabecero de la cama y no como sucede en urgencias, que le piden a los acompañantes que no son tu marido que esperen fuera…..( pues qué malos son en los hospitales, que no dejan entrar a tooodo blasssss).

5) Me animará en el momento del parto para que empuje con ella y sea ella y sólo ella, la auténtica artífice del milagro de la vida, de mi parto, de mi gestación y de mi maternidad hasta el punto de que acabaré afirmando que “sin ella, no habría podido llevar a cabo todo el proceso” ( sí, sí, las mamás con doula lo dicen, como si las mamás sin ella fueran raras por estar “solas” con sus maridos en el asunto, y qué decir de las madres solteras, unas auténticas extraterrestres llevando a cabo un proceso tan delicado sin esas “asistentes”). Y bueno, hay madres que explican sus contracciones como “placenteras”, que están “colocadas”, y que se sienten así por las explicaciones de la doula, que las lleva a “experimentar todo sin dolor”, como si fuera algo muy similar a un speed o al éxtasis líquido. E incluso, ya para rizar el rizo, he leído a una mamá que habla sobre su rotura de bolsa como “lo másssss” y que llega a probar el líquido amniótico para ver su sabor y poder describírselo a su marido, que también ” se siente superfeliz y flotando”. Creo que no tengo que ser más explícita.

6) Y luego, por supuesto, para el stress que supone dar el pecho, cambiar pañales, despertarme por la noche, desencantarme porque “no era todo tan idílico como prometían las películas y las vecinas”… para todos esos detalles normales y obligatorios de pasar, esta asistente hará que, con sus explicaciones, todo sea sencillísimo y mi lactancia sea exitosa ( como si las mujeres que no dan el pecho fueran unas fracasadas) y repito, al final, lo importante, es que esta doula me hará insegura de mi misma y reafirmará mis debilidades.

Siempre necesitaré un asesor para los procesos naturales de mi vida y los desnaturalizaré haciéndolos públicos y empañados por contratos laborales a personal “cualificado” para atender lo que yo haya decidido no hacer por mi misma, es decir, me convertiré en una madre “asistida”, tipo Victoria Beckam, que pagaré ( si el bolsillo me alcanza) para que no me sienta sola en un proceso que toda mujer debería enfrentar en su interior, claro que tenemos parejas o amigos que nos apoyen, pero no nos engañemos, igual que el momento del matrimonio, de la ruptura o de la muerte, el nacimiento propio y el de un hijo son procesos que pertenecen a la intimidad y espíritu del que pare, sólo yo sabré de mis miedos y mis sensaciones y tendré que aclarar mi cabeza y mis pensamientos, enfocarlos para actuar lo mejor posible y solicitar ayuda si lo preciso, pero no pidiendo ayuda antes de probarme a mi misma. Y sobre todo, no puedo estar siempre esperando una palmadita cada vez que haga algo bien. Si necesito ese refuerzo siempre es que estoy perdida, significará que no lucho para obtener como objetivo el propio objetivo final, sino para recibir autoafirmación. Y entonces, dará igual parir que hacer un exámen o sacarme el carnet de conducir, siempre seré yo mi propia modelo de pasarela y mi doula será la que me dará inseguridad y luego aplausos. Madre mía, como está la vida normal diaria de la mujer de clase media-alta. Cuánta tontería y cuánta moda. Y claro, hay que ser más “in” que “out”.

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