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Mucho se ha hablado de la “limpieza laboral” realizada por la comunidad de Madrid en el terreno educativo o por Cataluña en el sanitario pero ¿y el SESCAM?      De forma disimulada, poco a poco, como va cayendo la lluvia sobre el cesped, el Sescam va dejando pequeñas huellas casi imperceptibles para el observador profano. Retrasos de días en el pago de nóminas, en algunos caso de algún mes…. después en ciertos puestos de trabajo deja sin pagar un par de meses, acumula retrasos de dos años en complementos, luego paga un mes suelto para calmar un poco el hambre, otra vez retrasos…. y al final algunos empleados toman la decisión de acampar en la calle para hacer una reivindicación pública. Y ¿cuál es el resultado? El alcalde, médico de profesión, inicia una campaña ( discreta,no sea que quede en mal lugar ante el contribuyente aparentando no tener alma) para impedir una acampada como Dios manda en la calle: que si queda feo, que si parece un mercadillo, que si está prohibido utilizar sacos de dormir, que si la mesa de recogida de firmas ha de ser minúscula…. y al final, tras casi veinte días, al no alcanzar resultado útil pese a las miles de firmas de ciudadanos recogidas, estos empleados, desesperados, toman la última desición tomable: la huelga. Qué sorpresa tan grande se suele llevar un empleado de un servicio de urgencias cuando decide tomarse este derecho, supuestamente universal para cualquier trabajador. Resulta que si trabajas en este campo, el servicio mínimo es idéntico al máximo, es decir, están todos los que son y son todos los que están, ni uno menos. Entonces, si uno no puede reivindicar de esa manera, ¿cuál queda?  Algunos empleados, supuestamente, han tomado la iniciativa de pasar “a las armas” y pinchar ruedas de ambulancia con Avocats, los viales que se utilizan para coger vías venosas y pasar medicación o sueros. No hay nada como encontrar armas entre tus propios utensilios de cocina. Y debe haber gente experta en estos lances puesto que han utilizado los víales ( que son como pajitas de plástico) con los fiadores de acero sin retirar, para poder disponer de un eje rígido interno y así evitar el colapso de esa “pajita” que podría tener lugar como consecuencia de la presión interna del neumático. Qué profesionalidad del sabotaje.  Y aquí entramos en un dilema moral : qué tiene más valor, la reivindicación de personas que no pueden pagar sus hipotecas ( los bancos no perdonan y los intereses de demora tampoco), no pueden seguir manteniendo a sus hijos (hay empleados con varios niños y esposas amas de casa), o la importancia sanitaria y moral de mantener a toda costa  vehículos disponibles para las urgencias vitales que pudieran surgir. Si un ciudadano con un problema emergente resultara mal parado a consecuencia de no disponer de un vehículo para ser trasladado al hospital, el problema legal sería gravísimo y la pena no sería sólo monetaria. Pero claro, no podemos olvidar el derecho a la reivindicación de tu dinero, no nos engañemos, nadie trabaja por nada, esto no es una ONG, para eso nos metemos todos de voluntarios en la Cruz Roja ( que hace más daño de lo que la gente sabe, puesto que pone parches a problemas que tiene la administración pública y solventa con personas de buena voluntad pero no siempre bien formadas). Con lo que nos queda quemarnos la sesera en busca de algún camino fuerte y enérgico para reivindicar sin dañar. ¿Existe? ¿Es posible?¿Entienden los políticos algo que no sea económico o que les haga perder votantes? La respuesta es difícil de hallar. Habrá que seguir buscando pero mientras tanto, unos llevan seis meses sin cobrar, otros incluso más, y para los “afortunados” que todavía cobramos, este año haremos muchas más horas por menos dinero, con más trabajo neto y en peores condiciones. Pero como muy bien predijeron los sabios en control de masas: si te prometen males mayores en el futuro, cualquier pequeño mal cambio en el presente será aceptado sin rechistar, si sirve para evitar el futuro negro…. todo vale.

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